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Relato demoledor de William Taylor en el Congreso contra Donald Trump

Publicado: 23 Octubre 2019 | Visto 341 veces

Tras las puertas cerradas en la sala del Congreso de Estados Unidos donde este martes ha testificado William Taylor, actualmente el máximo representante diplomático de Washington en Ucrania, dicen que se han visto y oído resoplidos, susurros y otras muestras de asombro. No ha hecho falta mucho tiempo para entender por qué.

En su comparecencia ante los comités que investigan para el potencial impeachment a Donald Trump, Taylor ha apuntalado la idea de que el presidente presionó a Ucrania para que realizara investigaciones motivadas en su interés político personal.

Ese es el quid pro quo que Trump niega que existiera en la conversación telefónica que mantuvo el 25 de julio con su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, pero que sí identifican los demócratas, tanto como para haberle puesto a las puertas de un juicio político.

El relato de Taylor ha sido, según algunos de esos congresistas demócratas que le han escuchado e interrogado, el “más dañino para el presidente” hasta la fecha e “increíblemente condenatorio”.

Dinero, bilateral, Biden y Mueller
Basta leer la declaración inicial que ha hecho Taylor, un documento de 15 páginas al que ha tenido acceso y ha publicado 'The Washington Post', para entender lo demoledor que su testimonio puede resultar para el presidente.

Taylor asegura que el embajador ante la Unión Europea, Gordon Sondland, le explicó que Trump le había dicho que quería que Zelenski declarara públicamente que su país iba a hacer dos investigaciones que podían tener beneficios políticos para él.

Sondland también le habría dicho que “todo”, tanto la ayuda militar de casi 400 millones de dólares que EEUU retenía para Ucrania como un potencial encuentro en la Casa Blanca entre los dos líderes en la Casa Blanca que buscaba Zelenski, dependía de ese anuncio.

Lo que Trump quería es que Ucrania investigara a Burisma, la empresa de la que formó parte Hunter Biden, el hijo del exvicepresidente y actual candidato presidencial demócrata Joe Biden, potencial rival en las elecciones del 2020 para el republicano.

Asimismo, Trump quería que Zelenski anunciara que iba a investigar la supuesta injerencia de Ucrania en las elecciones de EEUU en 2016, una teoría conspiratoria desacreditada que vincula a Kiev, y no a Moscú, con el pirateo electrónico de los servidores demócratas, un ciberataque que dio pie a la investigación dirigida por el fiscal especial Robert Mueller que sigue obsesionando a Trump.

"Alarmante" diplomacia en la sombra
Taylor es un veterano de Vietnam y diplomático de carrera cuya reputación será difícil atacar desde las filas republicanas o la propia Casa Blanca y su amplia experiencia ha quedado plasmada en un detallado relato construido con notas y recuerdos muy específicos de fechas, llamadas y contenidos de conversaciones. Y ese relato ratifica también otras de las sospechas que penden sobre la Administración y su 'modus operandi'.

Taylor ha contado, por ejemplo, que en paralelo a la diplomacia tradicional en Ucrania había un segundo canal oficioso en la sombra que le resultó no solo “extraño” sino “alarmante”.

De ese grupo que actuaba en la sombra, sin seguir los protocolos habituales del Departamento de Estado, formaba parte Kurt Volker, que fue enviado especial para Ucrania y dimitió tras estallar el escándalo y que en su propia comparecencia ante el Congreso ya había revelado mensajes cruzados entre él, Taylor y Sondland donde se apuntaba al quid pro quo.

Taylor también señala como integrante de ese canal en la sombra a Sondland, que ahora se ve en apuros. El embajador ante la UE, un gran donante de Trump sin experiencia diplomática previa, ya testificó ante el Congreso pero los demócratas ahora cuestionan la veracidad de su testimonio.

Otro de los integrantes de ese grupo sería el secretario de Energía de Trump, Rick Perry, que recientemente ha anunciado que abandonará su cargo antes de que acabe el año. Por último, pero no menos importante, Taylor señala al abogado personal de Trump, Rudy Giuliani.

Fue Giuliani, por ejemplo, uno de quienes sembraron dudas en Trump sobre la que era su embajadora en Ucrania, Marie 'Masha' Yovanovitch, a la que el presidente cesó, un despido que abrió las puertas a la llegada de Taylor a la legación en Kiev.

Bloqueo fallido
El diplomático ha testificado tras recibir una citación del Congreso, pues el Departamento de Estado había intentado evitar su comparecencia, en línea con el bloqueo a la investigación impuesto desde la Casa Blanca.

Su testimonio llega tras más de una semana en que otros convocados por el Congreso se han saltado también esas instrucciones de bloqueo, dejando en muchas de sus comparecencias un goteo constante de información dañina para Trump, cuya estrategia de defensa hace cada vez más aguas.

Mientras el Congreso encuentra vías para avanzar, no obstante, el presidente intensifica su campaña de ataque y también, aparentemente, su táctica de intentar capturar la atención para desviarla, aunque con éxito cuestionable.

Antes de que Taylor acudiera al Congreso ha desatado una tormenta comparando el proceso en su contra con un “linchamiento”, azuzando de nuevo elementos racistas comunes en su discurso. Durante unas horas, la denuncia de sus palabras cargadas ha dominado los titulares. Hasta que han empezado las filtraciones e informaciones sobre el testimonio de Taylor.

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