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El trato de niños en centros de detención, un escándalo de la administración Trump

Publicado: 26 Junio 2019 | Visto 219 veces

Activistas, abogados, expertos, políticos y periodistas llevan años, incluso décadas, viendo o intentando ver, denunciando y luchando en los tribunales contra la situación que padecen los niños migrantes que quedan bajo custodia de las autoridades de Estados Unidos tras cruzar la frontera, sin papeles o para pedir asilo.

Ni siquiera los más veteranos, no obstante, recuerdan una situación tan inhumana y cruel como la que se está viviendo durante el gobierno de Donald Trump.

“Acuerdo Flores” que regula las condiciones de internamiento de menores no acompañados, pasan semanas encerrados en instalaciones que, además, carecen de las condiciones básicas mínimas de salubridad, alimentación o cuidados. Prepúberes y adolescentes que quedan a cargo de atender a los más pequeños.

Tanta hambre como para que los pequeños despierten en mitad de la noche o tan poca comida como para que una madre adolescente no pueda ni alimentar a su bebé. El frío del cemento sobre el que duermen muchos, difícil de combatir con la única manta que reciben algunos, obligados a decidir entre usarla como colchón o para protegerse de los aires acondicionados.

Ni un cepillo de dientes ni jabón ni ropa limpia o solo una ducha en un mes. Piojos. Virus. Enfermedades. Abandono.

Es un retrato demoledor que se suma a las muertes de al menos seis menores migrantes bajo custodia de EEUU desde el pasado septiembre. Y ha vuelto a saltar a la luz después de que un grupo de abogados visitara el 17 de junio, con autorización judicial y como parte de un caso pendiente en los tribunales, unas instalaciones masificadas de la Patrulla Fronteriza en Clint (Texas), a unos cinco kilómetros de la frontera con México.

Allí, en un espacio diseñado para adultos y con capacidad para 104 personas, se han estado hacinando más de 350 menores, parte de ellos supuestamente en una especie de almacén sin ventanas con el que se ha ampliado la capacidad pero que a los abogados no se les permitió visitar.

Muchos de los menores, aunque están clasificados como “no acompañados”, cruzaron la frontera con parientes, o tienen padres o familiares en EEUU bajo cuyo cuidado podrían quedar en lugar de internados.

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