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Trump sufre su primer revés en las primarias de Arizona

Publicado: 30 Agosto 2018

Una candidata republicana tradicional derrotó este martes a dos furibundos trumpistas en las primarias de Arizona para las elecciones al Senado del próximo noviembre.

Lo que debía de haber sido un resultado normal en un estado sin demasiada trascendencia nacional, ha sido visto como una medida de la fuerza del trumpismo, por el perfil extremo de los candidatos que se presentaban.

Además, el escaño de Arizona es uno de los más débiles de los republicanos, que solo tienen una mayoría de dos en el Senado de Estados Unidos.

La victoria de la congresista Martha McSally fue contundente. Con solo el 9% de las mesas escrutadas sumaba el 51% de los votos y Associated Press proyectó que ya había ganado la primaria.

McSally es una republicana tradicional, respaldada por el establishment, igual que lo era el senador al que va a sustituir, Jeff Flake. Sus dos rivales, la antigua senadora estatal Kelly Ward, y el exsheriff Joe Arpaio, representan la cara más agria del trumpismo xenófobo.

Ward llegó a hacer un comentario ofensivo en los últimos días sobre el otro senador de Arizona, John McCain, fallecido el pasado sábado e indisimulado enemigo de Trump.

Arpaio, por su parte, es el exsheriff del condado de Maricopa que fue condenado por discriminar a los latinos, es decir, por racista.

Arpaio fue uno de los primeros defensores de Trump en 2015, compañero de teorías conspirativas como que Barack Obama no había nacido en EE UU y también uno de los inspiradores de su actitud hacia la inmigración ilegal.

Arpaio fue la primera persona que obtuvo un perdón presidencial de Trump. Ward y Arpaio fueron arrasados en las urnas este martes, en un nuevo signo de que el trumpismo auténtico solo funciona con Trump. Esa es la señal que vienen dejando las elecciones primarias que se han celebrado este año.

El drama del Partido Republicano en Arizona, un estado donde controlan la Gobernatura, el Legislativo y los dos senadores, es una especie de laboratorio de la división del partido a nivel nacional.

En 2012, Mitt Romney ganó este estado por nueve puntos. En 2016, Donald Trump ganó por cuatro puntos, menos de 90.000 votos. La retórica sobre los inmigrantes no funcionó en un estado con frontera con México y un 30% de población latina, de los cuales más del 40% son millenials.

El sur de Arizona y Phoenix son demócratas desde hace años. Esa doble tendencia, el auge (lento) del voto latino y el del voto urbano, amenazan la hegemonía tradicional republicana en Arizona a largo plazo. Y con Trump, esa situación se ha acelerado.

Ninguno de los dos senadores del estado apoyó a Trump. El fallecido John McCain y Jeff Flake nunca fueron moderados en sus políticas, pero dejaron claro desde el principio que Trump les parecía un peligro para el partido.

McCain hundió la reforma sanitaria de Trump con su voto. El pasado octubre, Flake anunció que no se presentaría a la reelección con un emocionante discurso en el Senado en el que denunció la “alarmante complicidad” del Partido Republicano con la “degradación de la política” de Trump.

Flake se vio incapaz de hacer una campaña de primarias contra los candidatos de Trump y se retiró. Ha insinuado que se presentará a la presidencia contra Trump.

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