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El exabogado de Trump se declara culpable e implica al presidente

Publicado: 22 Agosto 2018

Donald Trump no se sienta en el banquillo pero este martes ha sido un día negro para el presidente de Estados Unidos en los tribunales.

Los casos de Michael Cohen y Paul Manafort, dos de sus antiguos colaboradores, han acabado con el primero reconociéndose culpable de ocho cargos y el segundo siendo condenado por otros ocho por un jurado. Y las dos situaciones salpican indirectamente al presidente y apuntan a la potencial colaboración de ambos con Robert Mueller, el fiscal especial que investiga la injerencia rusa, si Trump y su campaña se confabularon con el Kremlin y si el presidente luego intentó obstruir la justicia.

La asunción de culpabilidad de Cohen, que fue durante más de una década abogado personal de Trump, es especialmente problemática para el presidente.

En un acuerdo con la fiscalía, por el que accede a no oponerse a ninguna sentencia de cárcel de entre 46 y 63 meses, Cohen se ha declarado culpable de ocho cargos en un tribunal de Manhattan.

Cinco de ellos son por evasión fiscal y uno por un delito bancario pero los otros dos son por violar leyes de financiación de campaña. Y en el corazón de esos está los pagos a Stormy Daniels y Karen McDougal, dos mujeres que aseguraron haber tenido relaciones sexuales con Trump y cuyo silencio se compró antes de las elecciones de 2016.

Cohen ha asegurado que cometió sus delitos de financión de campaña “en coordinación con y bajo la dirección de un candidato a un cargo federal”, el presidente. También ha declarado que el pago tenía “el propósito principal de influenciar la elección” presidencial.

Como ha recordado el analista legal de CNN y The New Yorker Jeffrey Tobin, "es la primera vez desde el 'Watergate' en que un presidente en activo se ve señalado como cómplice en un crimen federal".

Aunque el acuerdo que ha alcanzado con la fiscalía no le obliga a cooperar con las autoridades federales, según explica ‘The New York Times’ el fiscal Mueller podría recomendar una reducción en su sentencia si ayuda de forma relevante a su investigación.

Manafort fue declarado culpable de 8 de los 18 delitos por fraude que le imputaba el fiscal especial para la llamada trama rusa, Robert Mueller, después de que un jurado en el tribunal federal del Distrito de Virginia Este así lo decidiera.

Los doce miembros del jurado, sin embargo, no fueron capaces de alcanzar una decisión unánime en los otros diez delitos que se le imputaban en el marco de la investigación de la trama rusa, por lo que el juez decidió declarar nulo el juicio para estos diez cargos.

La decisión de la comisión llegó en el cuarto día de deliberaciones y después de que los miembros ya advirtieran horas antes de que no podían consensuar un posicionamiento en al menos uno de los cargos, que finalmente resultó que eran diez.

Ahora, el juez deberá fijar una fecha de sentencia para los delitos que ya han sido juzgados y deberá tomar una decisión sobre los diez en los que no se determinó un veredicto, lo que generalmente implica que se repita el juicio con un nuevo jurado.

Manafort fue enviado a la cárcel el 15 de junio tras haber intentado influir en las declaraciones de al menos dos testigos, lo que colmó la paciencia de la jueza de su otro juicio pendiente, quien le mantenía el arresto domiciliario desde octubre, cuando se entregó al FBI.

Manafort encara un segundo proceso judicial en el marco de la trama rusa, en el que también se ha declarado no culpable y que se iniciará el 17 de septiembre en Washington, dos meses antes de las elecciones legislativas.

Mueller investiga desde mayo de 2017, de manera independiente al Gobierno, los posibles lazos entre miembros de la campaña de Trump y Rusia, a la que las agencias de Inteligencia de EE.UU. acusan de interferir en los comicios presidenciales de 2016.

Manafort supuestamente trabajó entre 2006 y 2017 para Gobiernos extranjeros, incluido el Ejecutivo prorruso del expresidente ucraniano Víktor Yanukóvich (2010-2014), y para oligarcas rusos, a los que ayudó a mejorar su imagen en Washington sin comunicárselo a las autoridades de EE.UU., lo que constituye un crimen.

El proceso contra él es producto de la investigación de Mueller, pero no está relacionada directamente con las actividades que desempeñó entre marzo y agosto de 2016 en la campaña del mandatario, donde llegó a ser el jefe hasta que se vio obligado a dimitir por ocultar el cobro de 12,7 millones procedentes de Yanukóvich.

Las nubes para Trump se oscurecen con las palabras del abogado de Manafort, que ha dicho que su cliente está “evaluando todas sus opciones en este punto”. Y siempre se ha barajado la posibilidad de que acuerde cooperar con Mueller en su investigación a cambio de leniencia en su sentencia. Aún le queda pendiente, además, otro juicio en septiembre por cargos vinculado a sus acciones como lobista para el expresidente y el partido pro-rusos en Ucrania.

Trump de momento ha reaccionado defendiendo a Manafort como “un hombre bueno” y, en declaraciones a los periodistas en un viaje a Virginia, ha insistido en que el juicio a su antiguo jefe de campaña “no tiene nada que ver con la colusión con Rusia”. El presidente ha ignorado las preguntas de los reporteros sobre Cohen. Y ha reiterado su denuncia de que "la caza de brujas continúa"

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