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Condenan a narco colombiano a 31 años de cárcel en EE.UU.

Publicado: 19 Junio 2018 | Visto 365 veces

Se acaba de conocer el tiempo que el exparamilitar y narcotraficante Henry de Jesús López Londoño, alias Mi Sangre, pasará tras las rejas en Estados Unidos: 31 años, según le confirmaron fuentes de la justicia de ese país a este diario.

El pasado 14 de marzo, en Miami, un jurado federal lo encontró culpable de los cargos atribuidos contra él: básicamente, que como líder de Los Urabeños (hoy clan del Golfo) coordinó el envío de varias toneladas de cocaína hacia Centroamérica, México y Estados Unidos.

Según la información ventilada en juicio, Mi Sangre fue el responsable de mandar al menos 60 toneladas de estupefacientes por fuera de Colombia. El juicio duró seis semanas y, por parte del gobierno estadounidense, intervinieron la DEA y el departamento de Investigaciones de Seguridad Nacional.

Su condena, en ese momento, fue elogiada por los agentes de la DEA, quienes resaltaron la cooperación de Argentina en todo el proceso.

Mi Sangre fue capturado a finales de octubre de 2012 en Pilar, una ciudad de la provincia de Buenos Aires. No tenía investigaciones abiertas en Colombia, pero semanas atrás Estados Unidos había proferido una solicitud de extradición en contra suya y de varios jefes de los entonces Urabeños, como Carlos Antonio Moreno Tuberquia, alias Nicolás o los hermanos Jhon Fernando y Juan Diego Giraldo Úsuga, extraditados en 2013, primos de Dairo Antonio Úsuga, alias Otoniel, quien hasta hoy sigue liderando el clan del Golfo.

Comenzó su “carrera” criminal con la Oficina de Envigado. Luego se vinculó a las Autodefensas Unidas de Colombia liderando el bloque Centauros de la mano de Miguel Arroyave y, después, pasó a establecer una oficina de cobro para el bloque Capital, desde donde promovió actividades de narcotráfico en Bogotá.

Tras la desmovilización de las AUC, terminó haciendo parte de Los Urabeños, el grupo fundado por Don Mario, quien se dio a la fuga después de la desmovilización del bloque Centauros y creó esa organización bajo la batuta de Vicente Castaño.

En Argentina había encontrado un aparente refugio en paz. Se hacía pasar por empresario venezolano de bienes raíces; vivía rodeado de figuras de la alta sociedad argentina. Pero, el 30 de octubre de 2012, Mi Sangre fue arrestado en un restaurante italiano.

Su caída se dio por cuenta de unos disfraces: su esposa se los había pedido a su hermana, en Colombia, para que sus dos hijos se pusieran en Halloween. La Policía, que tenía interceptadas sus llamadas, le puso un dispositivo a la caja y pudo rastrear dónde se escondía López Londoño.

Durante su juicio, Mi Sangre alegó que la acusación en su contra era “constitucionalmente defectuosa”; que la DEA y la Policía colombiana habían “inflado” su perfil; incluso, señaló que había sido informante del gobierno estadounidense en el tiempo que, según EE.UU., él había traficado droga (entre 2006 y 2012).

López Londoño aseguró que en esa época él, activamente, le entregó información sensible a la DEA y a ICE (Agencia de Aduanas e Inmigración), y que el trato era hacerlo a cambio de asilo para su familia y un tratamiento favorable para él.

El gran jurado que tuvo a cargo su proceso comprobó que, en algún momento, Mi Sangre sí cooperó con la justicia estadounidense. Pero comprobó también que, en ese tiempo, él mintió y siguió cometiendo actos violentos.

“La sentencia en contra de Henry Lopez Londoño marca el éxito de la fuerte alianza entre la División de Campo de la DEA en Miami con nuestros socios judiciales extranjeros y en Estados Unidos”, resaltó en marzo pasado Adolphus Wright, agente especial de la DEA.

Esta sentencia es el fin de una larga historia de violencia y narcotráfico, de la cual Mi Sangre fue protagonista de excepción.

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