test

La deserción de sus ministros más populares crea un "vía cruces" para Emmanuel Macron

Publicado: 04 Septiembre 2018 | Visto 133 veces

El nuevo curso político está siendo un ‘vía crucis’ para Emmanuel Macron, que llegó al poder en mayo del 2017 con la promesa abandonar los métodos de la ‘vieja política’ y embarcar al país en una senda reformista en la que sus predecesores fracasaron.

Pero el presidente francés no ha llegado siquiera al ecuador de su mandato y la maquinaria da muestras de un prematuro agotamiento. La popularidad de Macron se hunde.

Según un sondeo del Instituto Ifop publicado este martes, sólo el 30% de los franceses aprueban su gestión. La nota es incluso peor que la de François Hollande, recordado como el más impopular de los presidentes de la V República, en el mismo periodo, un 32%.

Los signos de erosión en la cúpula del Estado se multiplican desde que este verano estalló el escándalo del ‘caso Benalla’, el agente de seguridad de Macron que haciéndose pasar por policía golpeó a varios manifestantes el pasado Primero de Mayo.

Desde entonces, el presidente encadena las polémicas y las malas noticias. Después de encajar la espantada de su ministro de Ecología, Nicolas Hulot, que hace justo una semana anunció su dimisión en directo en un programa de radio, este martes ha sido la titular de Deportes, Laura Flessel, la que abandona el Ejecutivo alegando “razones personales”.

“Para retomar mis compromisos pasados, orientados hacia lo humanitario, la solidaridad y la cooperación internacional, he tomado la decisión de continuar mi actividad por otras vías”, indica Flessel en un comunicado.

Como Hulot, un reputado militante ecologista, Flessel, que es doble campeona olímpica de esgrima, fue una apuesta de Macron por integrar en el Ejecutivo a miembros de la sociedad civil. De ahí que, además de perder en una semana a dos ministros muy populares, surjan dudas sobre la estrategia del presidente.

El horizonte económico tampoco ayuda, porque la previsión del crecimiento francés se ha revisado a la baja, y nada indica que el Parlamento vaya a facilitarle a Macron la revisión constitucional, una reforma institucional clave de su mandato.

A todo ello se añaden la dudas que ha expresado el presidente en los últimos días sobre el cambio en el sistema de recaudación del impuesto sobre la renta, una reforma histórica cuya entrada en vigor estaba programada para enero del 2019 y que ahora podría posponerse o simplemente enterrarse. Muchos analistas hablan de un “viento de pánico” en el Elíseo ante el otoño que se avecina.

Volver

Comentarios