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Explotación de obreros africanos en Italia

Publicado: 13 Agosto 2018

Han muerto por tres euros la hora, el miserable precio que se les paga por jornadas de 10 y 12 horas. En ese tiempo, a veces interminable, rellenan entre 10 y 15 cajas de tomates por cabeza, lo que equivale a remover entre 3.000 y 4.500 kilos de esa hortaliza. Al final del día, agotados, se llevan entre 40 y 50 euros, menos los gastos del transporte y el bocata.

Así es la dura vida de los jornaleros africanos que trabajan en la región de Apulia (en el sur de Italia), un colectivo que ha salido a la palestra durante este agosto no por sus pésimas condiciones laborales sino por los dos accidentes de tráfico que se llevó por delante la vida de 16 de ellos.

Algunos de ellos dormían, agotados. Otros estaban regularizados y otros eran ilegales. La mayoría no llevaba documentación.

Regresaban de recoger tomates, los mismos que, triturados, se compran en el supermercado o en los centros comerciales a un precio que oscila entre 0,75 céntimos y 1,3 euros.

El mismo precio que hace 30 años. Y sin tener en cuenta el código ético firmado en el 2017 entre el Gobierno y las grandes superficies.

Por el transporte a los campos de cultivo estos jornaleros pagaban cinco euros por día; por el bocadillo, tres. Para dormir en un lugar decente, otros 50 euros al mes. También tenían otra 'alternativa', mucho más económica pero por debajo de lo humanamente tolerable: dormir junto a las pistas del viejo aeropuerto militar de Borgo Mezzanone. Una opción totalmente gratuita y escogida nada menos que por 3.000 de estos trabajadores.

Son los “nuevos esclavos”, los ha definido Sergio Mattarella, presidente de la República. “Detrás de estos muertos hay una explotación laboral, no hay dignidad”, agregó el presidente del Gobierno, Giuseppe Conte, visitando aquellas tierras donde malviven 20.000 braceros, un colectivo que llega a los 400.000 en toda Italia.

En Apulia hay registradas 27.000 industrias agrícolas, pero solo 80 están inscritas en la red laboral agrícola de calidad. “Terminaremos con los guetos y las mafias de los capataces”, ha prometido Matteo Salvini, ministro del Interior.

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