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Nicolas Maduro acusa a grupo colombiano en el intento de asesinarlo

Publicado: 08 Agosto 2018 | Visto 137 veces

Dos grupos entrenados entre abril y junio en una finca en la población de Chinaco, en el norte de Santander (Colombia), fueron los encargados de operar los dos drones que explotaron el sábado pasado durante un desfile militar en Caracas y que tenían como objetivo atacar la tribuna presidencial donde estaba Nicolás Maduro, según la versión del propio presidente.

Entre las pruebas que ha aportado el mandatario están las declaraciones que dieron seis de los presuntos participantes en el atentado y que fueron divulgadas por el sucesor de Chávez la noche de este martes en una cadena de radio y televisión.

“En estas horas que he pasado sigo sorprendido aún con todo lo que vamos descubriendo, de la intervención de la oligarquía colombiana y el traslado de métodos fascistas de la mano de importantes dirigentes políticos de la oposición”, dijo Maduro.

Según su versión, el grupo que organizó el atentado está vinculado con el coronel Juan Caguaripano, que comandó el asalto y el robo de armas al fuerte militar Paramacay, en centro del país, en agosto pasado y que fue detenido días después.

El enlace entre Caguaripano y los autores del ataque sería José Monasterio Venegas, de quien se difundieron sus declaraciones ante las autoridades con el rostro difuminado.

El detenido habría sido contactado por un aliado del coronel para realizar esta operación para la que le ofrecieron 50 millones de dólares y la residencia en Estados Unidos. Monasterios Venegas, con orden de captura desde el asalto al fuerte militar, necesitó entrenamiento para el manejo de drones que le fue ofrecido en Colombia, siempre según la versión oficial.

Este sargento retirado del Ejército viajó a este país en una ocasión con el carnet fronterizo. Pero una segunda vez tuvo problemas con sus documentos y en su declaración asegura que fue ayudado por el diputado de partido opositor Primero Justicia Juan Requesens, por orden del también parlamentario Julio Borges, exiliado en Bogotá.

Maduro señaló que el objetivo era situar los dos drones en la parte superior y frontal de la tarima presidencial, “para asesinarlos a todos” en la que llamó "Operación Junque-Martillo”.

Además, detalló que uno de los drones estaba cargado con pentrita y pólvora y fue explotado a control remoto sobre la avenida Bolívar, cuando se percataron de que los inhibidores de señal que forman parte de la seguridad de Maduro habían desorientado el equipo que despegó desde el piso 10 de un edificio de oficinas cercano.

“La onda expansiva tumbó a algunos oficiales e hirió a otros”, dijo Maduro, mientras mostraba unos balines de plomo que estaban dentro del explosivo e impactaron contra los siete militares heridos en el atentado.

El segundo dron, al perder la señal, se estrelló contra en el edificio Don Eduardo, a una cuadra de distancia del acto. Este estaría cargado con un componente de C4 y pólvora. Monasterio Venegas estaba en el grupo que operaba este aparato desde un vehículo y, según el presidente, fue capturado junto con su acompañante por los vecinos de la zona a los que les resultó sospechosa la presencia de los hombres.

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