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PALABRAS - A PROPOSITO DE LA NAVIDAD

Publicado: 16 Diciembre 2015 | Visto 1467 veces

Un hecho destacable y producido por el consumismo en nuestro medio, es el que está vinculado con las festividades navideñas. Hace algún tiempo las celebraciones se realizaban enmarcadas en lo criollo y lo peculiar de aquellos años; Un niño Dios con atuendos nuestros, con sentimiento y apego al material y al valor del suelo rural que identificaba la originalidad, la singularidad y la idiosincrasia del entorno que habitaban aquellos elementos inmersos en las costumbres y la fe.

Hoy las fuerzas del poder nos han impuesto a un personaje de ojos azules, con una policromía exótica, obeso, que se pasea por el mundo durante las fiestas navideñas. De alguna forma alguien nos ha enseñado a llamarlo San Nicolás o Santa Claus, en otras regiones lo conocen con apelativos diversos. Eso sí, la perspectiva es la misma: Acción consumista. Lo mismo ha sucedido con el tradicional nacimiento, este fue cambiado por un árbol cubierto de nieve, a propósito de que, si en varios países ni la conocen. Disposición burda e injustificada. Las influencias laceran y distorsionan la humildad de los pueblos.

Somos víctimas de una bofetada directa a la capacidad, al quehacer y a lo esencial de nuestras inmediatas y bellas manifestaciones de cuidado y respeto por lo que los proyecta y hace seres de bondad enmarcados en lo peculiar y en los encantos de la humildad que siempre nos ha llenado de orgullo y nacionalidad. Esas medidas contrarias a lo que somos, forman conceptos que pululan en la mente infantil como una ilusión que tendrá su efecto negativo al no poder obtener lo deseado en el instante que llega la navidad: Frustración total. Ese es el resultado gris de una propuesta que miente.

La sociedad de consumo atrae más compradores a los mercados para luego dejarnos en el laberinto del endeudamiento y la mayor pobreza. En esta aventura oscura hasta la literatura juega un papel desastroso, promueve libros inútiles, utiliza programas impropios a la mentalidad de los niños, tanto a nivel de la radio, a televisión, incluso en el cine, estos nos agobia y nos hacen participes de sus mensajes, enajenándonos de tal manera que inevitablemente aceptamos el inverosímil cuadro navideño que nos dan a conocer. Esto está inmerso y lo podemos encontrar en el cuento LA INOCENTE MENTIRA NAVIDEÑA en donde el autor relata la corta alegría que trae San Nicolás con la entrega de regalos en la llamada NOCHE BUENA, mismos que solo son para quienes se han portado bien y desde luego a quienes le han escrito solicitándole al ficticio SANTA un premio a sus excelentes comportamientos. FALACIA, RIDICULEZ, INOCENCIA, TONTERIA, tal vez. Todo esto es alienante, torpe, insensato, pueril e ingrato pues a veces confunde la bondad de la lluvia y el canto imberbe de las horas.

Claramente se nota la inmensa distancia entre el pobre y el rico. En los escaparates esta la decepción de unos y la felicidad de otros. Duro cuadro que da el desarrollo de los menores. La sociedad en algún momento los transforma y ellos sin quererlo son víctimas de un sistema amargo e injusto.

La influencia toma giros alarmantes. Varios gobiernos tienen su cuota de culpabilidad, son indolentes, apáticos y fríos. No buscan una solución a la problemática que conduce a los senderos más oscuros y menos al punto que sea el final del aprovechamiento y la soberbia de aquellos capitalistas envueltos en la terrible sociedad de consumo. Los niños a veces conocen la mentira navideña, pero callan. Hay una prioridad esperada, el regalo. Esto los vuelve pasivos, cómplices de las injusticias, por lo tanto tenemos que luchar basados en las aristas de la razón y el entendimiento. Hay que afianzarnos de la objetividad y del progreso que es urgente para colocarnos en los cuernos del avance, el humanismo, la formación, la integridad humana y social, hasta establecernos en una sociedad distinta, que ayude a la equidad y al universo en defensa de la razón, la inocencia y la verdad científica. En síntesis, la navidad es una creación de la clase pudiente y una imposición de la sociedad de consumo. No es factible seguir aceptando que vivimos en un espacio ideal donde todo es sonrisa, y que no necesita de cambio alguno, y que los que no tienen es porque no se lo merecen. Tremendo desacierto. Humillante estupidez. La injusticia siempre será injusta y el hambre hambrienta. La Navidad es otra Utopía que muerde. Para muchos la verdadera NAVIDAD es un mal sueño y una espera imposible. Que lastima.

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