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LAS ARMAS SOLO SIRVEN PARA MATAR

Publicado: 24 Junio 2016

¿De dónde nace la pasión de los estadounidenses por llevar armas? ¿Cómo es posible que una democracia tan ejemplar defienda tan radicalmente el derecho a portar armas de fuego? La respuesta que todos dan siempre termina amparada en la segunda Enmienda de la Constitución de este país.

A modo de ilustración indagamos un poco sobre el origen de la misma. Después de la Guerra de Independencia contra los ingleses que duró de 1775 a 1783, los nacientes Estados Unidos de América empezaron a elaborar su Constitución. La aprobaron en 1789 pero inmediatamente los anti federalistas, es decir, aquellos grupos políticos que temían que la nueva Federación mermase sus recién conquistadas libertades, se preguntaron: ¿y si venía un tirano?, ¿y si el Gobierno empezaba a cometer abusos?

Para que el país no se rompiera antes de nacer, los padres fundadores acordaron incluir determinados derechos que reforzaban al pueblo frente a cualquier abuso. De ahí nacieron las enmiendas que se han hecho tan famosas en todo el mundo. Fueron añadidos a la Constitución, por ejemplo, el derecho a la libertad de expresión (primera enmienda), el derecho a no declarar contra uno mismo (la quinta enmienda popularizada en las películas de abogados); y por supuesto, la segunda Enmienda que es el derecho a portar armas.

No es un secreto que nos oponemos a la portación de armas. No es nada agradable despertar una mañana con una asignación sangrienta como la que cientos de periodistas tuvimos que cubrir la madrugada del 13 de junio cuando Omar Matee un joven de 29 años de padres afganos pero nacido en este país descargo con saña su arma en nombre del grupo terrorista ISIS, asesinando a medio centenar de personas, en el famoso club nocturno Pulse, frecuentado por la comunidad gay, en Orlando, Florida.

Mientras muchas familias lloraban la tragedia, en el otro extremo del país, en Sacramento, California el pastor de Jorge Jiménez, de una Iglesia Bautista, elogiaba en su sermón dominical la acción del asesino y lamentaba que no hubiera acabado con todos. ¿Son estos mensajes congruentes con la doctrina de la iglesia, y con los ejemplos de Jesucristo?. El uno peco porque mato y el otro por desear la muerte de muchos más.

Pero el tema toral en estos casos además del fanatismo o la actitud xenofóbica de miles de personas, es la proliferación de armas de fuego, empezando por el niño quien al nacer su padre le da como regalo una pistola de plástico que le trajo el sargento San Nicolás en las navidades. Cuantas familias se han llenado de luto en esta escuela del crimen, en la que nos enseñan que la mejor seguridad es portar un arma.

La Asociación Nacional del Rifle, productora y vendedora de armas para matar, tiene un poder en este país que el gobierno mismo no ha podido controlar. El negocio es global, el más grande y lucrativo en la historia de la humanidad, veamos algunos datos: en años recientes Estados Unidos ha sido el primer productor de armas en el mundo con 7 mil millones de dólares por año, seguido de Inglaterra, Rusia, China, Francia, Alemania, Suecia, Israel, Australia, Canadá, Corea del Norte, Ucrania, España y en América Latina tenemos a Brasil, Colombia, Argentina y recientemente, Ecuador y Chile quienes ya se han integrado al negocio más detestable y desde luego más rentable.
Mientras la humanidad sigue destruyéndose, los fabricantes doblan su producción, y el estado no puede controlar ni mucho menos prohibir la producción y uso de estos juguetes mortales; la exigencia de portar armas para los grupos traficantes de drogas y la población civil crece y cada vez se corre el peligro que Estados Unidos se convierta en una sociedad en decadencia donde el estado no podrá garantizar el derecho a la vida. Debemos hacer algo señores ¡!!

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