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Cierre de empresas, medios de comunicación y más desempleo Es el resultado de la caída de los Rosenthal en Honduras

Publicado: 10 Noviembre 2015 | Visto 1739 veces

Desde el 2011 la inteligencia militar y anti narcotráfico de Estados Unidos ubica a Honduras como uno de los puntos de almacenamiento, tránsito y redistribución más importantes del continente en la ruta de la droga hacia los mercados del norte. El Departamento de Justicia, representado por el fiscal Michael Brian Nadler, acusó a Jaime Rolando Rosenthal Oliva, Yani Benjamín Rosenthal Hidalgo, Yankel Rosenthal Coello y Andrés Acosta García (abogado de la familia), así como a sus empresas (incluido al Banco Continental y ocho empresas más radicadas en Honduras, Panamá, Islas Vírgenes Británicas y Estados Unidos) en su lista de narcotraficantes especialmente designados por lavado de dinero y conspirar para apoyar actividades de tráfico de drogas. Desde el 2004 hasta septiembre del 2015.

Todos sus negocios marchaban bien: el Banco Continental, la empacadora de carne, su fondo de inversiones y empresas inmobiliarias, hasta que el Gobierno de Estados Unidos los acusó de fraude y lavado de dinero por mantener negocios y otorgar préstamos a la mafiosa familia Rivera Maradiaga, alias Los Cachiros, acusados de ser los mayores transportistas de droga de Honduras, según acusación presentada a la Corte del Distrito Sur de Nueva York.

Los Cachiros son una familia de antiguos ladrones de ganado que se convirtieron en los mayores transportistas de drogas de la region. La revista Insight Crime explica que los Cachiros compraban la droga a los carteles colombianos para revendérsela al Cartel de Sinaloa en México. Se estima que controlaban el 90% de las pistas de aterrizaje clandestinas en Honduras y Nicaragua. El cartel era liderado por Javier Eriberto y Devis Leonel Rivera Maradiaga.

Los grandes negocios entre Los Cachiros y los Rosenthal comenzaron en el 2006, cuando el banco les prestó dinero para sus negocios de ganadería y leche. El declive de los Rosenthal ha sido el más rápido de todos los tiempos, es histórica la manera en la cual el gobierno hondureño ha combatido la corrupción. Desde el arresto de Yankel Rosenthal Coello en Miami, Florida, EE. UU., la acción seguida de la OFAC, de congelar todos sus bienes y empresas bajo jurisdicción de EE. UU., hasta la liquidación forzosa por parte de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros de Honduras de Banco Continental.

Acto seguido, la fiscalía ha decomisado viviendas, oficinas inmobiliarias, instalaciones hoteleras, empresas alimenticias, concesionarios de automóviles, avionetas, ganado, un banco, un periódico y distintas inversiones que las autoridades creen son producto de actividades delictivas. La rapidez con la que actuóel Gobierno de Juan Orlando ha dado mucho de qué hablar. Necesitaban un caso de tal envergadura para ocultar, silenciar y pasar al olvido el“affair” del Seguro Social, el caso de la familia Gutiérrez y otros hechos de corrupción que han ensuciado la cara de este gobierno el cual perdió credibilidad hace tiempo.

El cierre de las empresas de los Rosenthal no solamente deja en vilo a los miembros de la familia, sino que también sume en la zozobra a los 11.000 empleados directos de sus negocios (más otros 25.000 indirectos), a los 220.000 ahorrantes que habían depositado su dinero en el Banco Continental y a los periodistas de Tiempo y Canal 11, quienes luchan por su derecho a la libertad de prensa.Un día después de la acusación penal, la familia Rosenthal anunció que vendería sus bienes para honrar compromisos con clientes y empleados, así como bancos que les han otorgado préstamos. No obstante, las medidas adoptadas por el Estado hondureño los dejaron en jaque.

La situcion de los Rosenthal es cada vez peor, la familia insiste en su inocencia, pero sin dinero y con los pocos amigos que les queda; probar su inocencia es cada vez más difícil, Yani Rosenthal se entrego a las autoridades estadounidenses con la esperanza que estas lo dejaran en libertad para poder defenderse y no fue así. La suerte de los Rosenthal y de miles de hondureños está a merced de un delicado proceso, que ya falseó las bases del imperio construido por este clan y que podría terminar por derrumbarse bajo la sombra del crimen organizado.

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