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Sanando a la comunidad

Publicado: 19 Diciembre 2018 | Visto 257 veces

Conocer nuestro propósito da sentido a la vida. Fuimos creados para tener significado y cuando la vida carece de ello, se convierte en abrumadora y absurda. Al encontrar nuestro propósito, la vida cobra un nuevo brillo, un gozo interno aflora y cualquier dificultad puede superarse. Este propósito nos conecta con lo sagrado, superior, con la esencia de la naturaleza Divina. Sin ello, la vida no tiene propósito alguno y sin propósito la vida carece de valor.

Conocer nuestro propósito enfoca la vida. Nos ayuda a dirigir todo nuestro esfuerzo y energía a lo que es importante. Nos convierte en personas efectivas al ser selectivo. Enfocarse es como los rayos del sol, con la ayuda de una lupa, pueden ser dirigidos para quemar una hoja de papel. Pero, cuando la luz es enfocada aún más, es como los rayos de un láser, puede atravesar el acero. Recuerda que las personas que han causado inspiración e impacto en la historia, son aquellas que vivieron con un enfoque bien definido. Si quieres impactar, ¡enfoca tú vida!

Conocer nuestro propósito simplifica la vida. Conocer nuestro propósito define lo que hacemos y dejamos de hacer. ¿Qué cosas son esenciales y cuáles no lo son? Este propósito nos guía para tomar decisiones correctas. Cuando las dudas se apoderan de ti, cuando no estás seguro del camino que debes elegir, debés preguntarte: ¿Ésta decisión me ayudará a cumplir el propósito que Dios tiene para mí en esta vida? Sin un propósito claro no tienes fundamento alguno en que basar tus decisiones, distribuir tu tiempo y usar tus recursos. Por lo tanto, tus decisiones serán tomadas en base a las circunstancias, las presiones o tu estado de ánimo en ese momento. Y esto producirá más cansancio y estrés. Es imposible lograr todo lo que tu ego o la sociedad quieres que hagas. Solo tienes que hacer lo que Dios tiene planificado para ti. Vivir con un propósito nos lleva a cultivar un estilo de vida sencillo y bendecido.

Conocer nuestro propósito estimula la vida. Tener un propósito moral y conocerlo produce entusiasmo. No hay nada en la vida que impacte tanto como tener un propósito claro y sublime. Las actividades diarias se transforman en cosas agradables y significativas. No solo encontrarás fuerzas pero sentido en las experiencias, relaciones personales y sucesos que antes no entendías porque estaban presentes en tu vida.

Conocer nuestro propósito nos prepara para la eternidad. Muchos gastan toda su vida en crear un legado que los ayude a ser recordados por siempre después de su muerte. Pero al final lo importante no es lo que has hecho, ni lo que las personas dicen u opinan de ti. Lo importante es, si te has preparado para la eternidad. Todos los logros personales serán superados y olvidados tarde o temprano. Vivir para dejar un legado personal es egoísta y revela muy poca visión. Recuerda, tarde o temprano los logros personales son olvidados. El uso más sabio de nuestro tiempo debe ser utilizado para ordenar y preparar nuestras vidas para recibir lo eterno. ¡Jesús vivió su vida con un propósito claro y sublime! “Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21).

Si tiene preguntas o comentarios, escriba a ichk2009@hotmail.com o al P. O. Box 23067, New Orleans, LA 70183-0067.

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