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Sanando a la comunidad

Publicado: 10 Agosto 2018 | Visto 222 veces

Hace dos años pude ver en una pequeña televisión el interior de mi nariz y garganta. ¡Guauu! Siempre me sorprende, cuántas cosas los doctores pueden ver y aprender sobre nuestro bienestar físico por medio de un simple análisis de sangre, rayos X, ultrasonido y muchos otros instrumentos para examinar. De la misma manera, es igualmente asombroso que hoy los educadores y psicólogos competentes puedan aprender tanto sobre nuestras aptitudes y emociones mentales también.

Pero qué sucede cuando miramos la vida espiritual. ¿Dónde está el equipo para examinar el lado espiritual de nuestro ser? Aquí hay una dimensión o un tema que es totalmente ignorado por la mayoría de las personas. Puedo decir que sabemos que nuestra naturaleza espiritual anhela la comunión con el Creador. En nuestra propia naturaleza sabemos que queremos adorar. Podemos ver que toda la familia humana tiene la facultad de que se haga justicia. Queremos que los hombres malos sean castigados por sus malas acciones y queremos que el trabajo duro sea recompensado. Desde el principio, la familia humana ha clamado por la vida más allá de la tumba. En otras palabras, esta existencia humana en la tierra no puede ser el fin. ¡Debe haber algo más para nosotros que esto!

El apóstol Pablo escribió a los cristianos en Corinto y los corrigió por ser demasiado terrenales o carnales en sus pensamientos. Ellos necesitan ser más espirituales. El apóstol dijo “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo” (1 Corintios 3:1). Más tarde después de esta instrucción; en el capítulo 2, versículo 14, dijo “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.”

La Palabra del Señor es la revelación de Dios a toda la familia humana. “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16). Esta habla acerca de nuestra naturaleza, necesidades y nuestro destino. La Palabra edifica la naturaleza espiritual del hombre. Esta es la porción de nosotros que es creada a Su imagen. Debemos aprender de Dios, amar a Dios y buscar ser como Él. Al hacer esto, nos volvemos más y más espirituales.

Cuando los hombres olvidan alimentar y cuidar sus cuerpos, éstos se debilitarán, enfermarán y morirán. Con la mente sucede lo mismo. Y el espíritu o alma del hombre y la mujer es igual también. Entonces, ¿cómo está su espiritualidad? ¿Está usted cuidando su alma? Recuerde las palabras de Jesús “Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4).

Si tiene preguntas o comentarios, escriba a ichk2009@hotmail.com o al P. O. Box 23067, New Orleans, LA 70183-0067.

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