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Sanando a la comunidad

Publicado: 10 Febrero 2018 | Visto 515 veces

Alguien escribió, “No importa de dónde el viento sople, mi corazón está contento que así sea. Entonces si sopla del este o del oeste, el viento que sopla, ese es el mejor.” Toda persona optimista tiene una disposición hacia la vida en esperar lo mejor, trabajar para lo mejor y creer que lo mejor va a suceder. Ser optimista es una actitud que elegimos tener cuando enfrentamos las dificultades de la vida diaria.

Tener una actitud mental correcta nos ayuda a disponernos a ver el lado positivo de la vida. Crea en nosotros entusiasmo, porque creemos que lo que estamos haciendo puede cambiar el mundo que nos rodea. Una actitud mental correcta nos ayuda a funcionar y llegar a la meta. Cuando leemos la historia de la reconstrucción de la muralla de Jerusalén, vemos el conflicto entre los optimistas y los pesimistas. Nehemías 4:6 dice, “Por fin se completó la muralla alrededor de toda la ciudad hasta la mitad de su altura, porque el pueblo había trabajado con entusiasmo.” Una actitud mental correcta nos ayuda a disponernos para hacer cosas; tal vez sea construir murallas, congregaciones, escuelas, negocios, ciudades y toda otra cosa que este en el corazón del hombre. Madeline Bridge escribió: Porque la vida es el espejo del rey y el esclavo. Es exactamente lo que eres y haces; entonces dale al mundo lo mejor que tienes y lo mejor volverá a ti. El apóstol en su carta a los gálatas nos recuerda que todo lo que el hombre sembraré eso mismo cosechará (Gálatas 6:7). Si sembramos optimismo cosecharemos optimismo.

Cuando leemos acerca de la vida del apóstol Pablo en la carta a los filipenses, vemos que él tuvo momentos de abundancia y escases; momentos de estar saciado y tener hambre. Dentro de este contexto es que el apóstol declaró, “Todo lo puede en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13). Moisés tenía problemas para expresarse (Éxodo 4:10), José fue vendido como esclavo (Génesis 37:23-28), Pedro y Juan eran hombres sin educación (Hechos 4:13), y Pablo sufría físicamente (2 Corintios 12:7). A pesar de las dificultades ninguno de ellos eligió caer en ser pesimista. Al contrario, su fe en Dios le ayudó a aceptar las dificultades, y a pesar de ellas, vivir sus vidas al máximo. Nosotros también podemos elegir vivir al máximo, “porque por fe andamos, no por vista” (2 Corintios 5:7). El rey David declaró, “Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes. Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová” (Salmos 27:13-14). A medida que nuestra fe crezca, nuestra confianza también crecerá y nos ayudará a no caer en ser pesimistas. ¡Fe en Dios siempre genera optimismo! “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Filipenses 4:6). “Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (1 Pedro 5:7).

Por lo tanto, si te encuentras en el fondo, ¡anímate y preparate para dar vuelta a tu vida!

Si tiene preguntas o comentarios, escriba a ichk2009@hotmail.com o al P. O. Box 23067, New Orleans, LA 70183-0067.

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