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Sanando a la comunidad

Publicado: 24 Enero 2018 | Visto 461 veces

Mi último servicio dominical del año 2017 lo tuve en Argentina, mi país natal. En este servicio tuve la oportunidad de escuchar un muy buen mensaje, expuesto por un joven de 23 años de edad. Creo que su mensaje es digno de ser compartido. El joven comenzó preguntando a la audiencia dos preguntas básicas que me gustaría que usted también las considere. La primera es, ¿en qué deseas mejorar en el año 2018? ¿Cuáles son tus metas a nivel individual o familiar? Algunas de las respuestas fueron: encontrar un mejor trabajo para mejorar mi situación económica. Otro respondió diciendo que quisiera traer a su familia o familiares al país para que puedan tener un mejor futuro. Otros quisieran ser más constantes en congregarse, orar, asistir a las actividades y estudiar más la Biblia. Tal vez usted se identifica con algunas de estas respuestas.

La segunda pregunta que el joven hizo, fue: ¿Por qué queremos mejorar o lograr tales metas? ¿Qué recompensa hay en ello? La audiencia respondió diciendo: que se quiere alcanzar las metas porque dan un cierto grado de satisfacción personal. Otros respondieron diciendo que detrás de la satisfacción personal, muchas personas encuentran la felicidad o alegría.

La tercera sección del mensaje decía que generalmente la mayoría de las personas tienen la tendencia a proponerse resoluciones que tienen que ver con lo material y la salud. Pero ¿qué acerca del alma? ¿Cuál es o son sus resoluciones espirituales para este año? El Señor Jesús nos recuerda, “Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?” (Mateo 16:26). Toda resolución espiritual sincera ayuda a calificar y ver con claridad qué es lo más importante en la vida. ¡No hay nada en esta vida que tenga tanto valor como el alma! Toda meta espiritual ayudará a la persona a ser un mejor padre, cónyuge, hijo, empleado, patrón, etc. Como diría el apóstol Pablo, “pues aunque el ejercicio físico sirve para algo, la piedad es útil para todo, porque tiene promesas de vida para el presente y para el futuro” (1 Timoteo 4:8). ¿En qué quiere usted crecer más? En amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza, dominio propio, humildad o misericordia.

Poder tener y trabajar en metas que alimentan el alma nos llevarán a sembrar y cosechar un mejor año. Un año donde la felicidad será continúa, porque las circunstancias de la vida terrenal no podrán cambiar el rumbo de lo espiritual. Salomón dijo, “Mejor es lo poco con el temor de Jehová, que el gran tesoro donde hay turbación.” Y “Mejor es la comida de legumbres donde hay amor, que de buey engordado donde hay odio” (Proverbios 15:16-17). El joven terminó su lección recomendando las palabras expresadas por el Señor cuando dijo, “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). ¡Qué Dios bendiga su sembrar y cosechar!

Si tiene preguntas o comentarios, escriba a ichk2009@hotmail.com o al P. O. Box 23067, New Orleans, La 70183-0067.

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