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El Papa rinde homenaje a las víctimas de la dictadura de Pinochet

Publicado: 18 Enero 2018

"Esta celebración la ofrecemos por todos los que sufrieron y murieron y por los que cada día llevan sobre sus espaldas el peso de tantas injusticias", ha afirmado el papa Francisco ante las 200.000 personas que escuchaban su misa en la sureña ciudad chilena de Temuco. Las atrocidades de la dictadura pinochetista y el conflicto entre el Estado chileno y las ancestrales comunidades mapuches quedaron unidas en esa frase.

El aeródromo de Maquehue, construido en tierras reclamadas como propias por los mapuches y utilizado como centro de detención y tortura por los militares que derrocaron a Salvador Allende, era el escenario de la celebración religiosa. Ahí, Francisco pidió un minuto de silencio por tanto "dolor y tanta injusticia".

La decisión de celebrar en ese predio la misa había provocado resquemor en los organismos defensores de los derechos humanos. En el interior de la base aérea fueron ejecutados el médico cirujano Hernán Henríquez Aravena y el dirigente sindical Alejandro Flores.

La visita de Jorge Bergoglio a Chile está marcada por situaciones complejas y polémicas. Después de manifestar "el dolor y la vergüenza" por los abusos sexuales que cometieron integrantes de la Iglesia contra menores y reunirse en privado con algunas de las víctimas, Francisco aterrizó en Temuco, a 680 kilómetros al sur de Santiago y corazón de la Araucanía, la zona más pobre del país.

"Mari, mari" (buenos días), dijo en mapuche al comenzar su homilía, centrada especialmente en ese pueblo indígena y en la situación de La Araucanía. "Si miramos con ojos de turista nos dejará extasiados, pero luego seguiremos nuestro rumbo sin más, pero si nos acercamos a su suelo lo escucharemos cantar ‘Arauco tiene una pena que no la puedo callar, son injusticias de siglos que todos ven aplicar'", dijo, con una clara referencia a la canción de Violeta Parra, una artista emblemática de Chile y en especial de las izquierdas.

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