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El Salvador vive su fiesta religiosa mas grande en su historia con la beatificación de Monseñor Oscar Romero

Publicado: 23 Mayo 2015

La capital salvadoreña vivió un clima de fiesta en la víspera de la ceremonia popular en que su figura más reverenciada, el asesinado arzobispo Oscar Arnulfo Romero, será elevado a los altares como beato de la Iglesia Católica.

Algunas de las principales arterias que rodean la Plaza Salvador del Mundo está erradas al tráfico en un día que fue declarado de asueto nacional excepto para la multitud de obreros que trabajaba en instalar toldos, tarimas, pantallas gigantes y sistemas de sonido para la fiesta.

A un costado, una decena de jóvenes armados de guitarras y tambores danzaban y entonaban canciones religiosas. "Es el pastor que Dios nos mandó. No lo pude conocer porque ya lo habían matado cuando nací, pero yo lo veo como una esperanza de tiempos mejores para mi país, que sufre tanto con la violencia y la pobreza", comentó Romeo Barquero, un estudiante de 23 años.

Muchos de los visitantes aprovecharon para visitar los sitios históricos de Romero. En la Catedral de San Salvador, la canadiense Christie McNeil, de 28 años, llegó para visitar la cripta.

"Monseñor Romero era una leyenda cuando yo nací. Aprendí a admirarlo y amarlo por mis padres, que se identificaron con su lucha por los pobres. Esto no me lo podía perder por nada en el mundo", comentó antes de bajar a la cripta, donde una monumental estatua de bronce cubre la tumba.

Otros visitantes se dirigen al llamado "hospitalito", un centro de atención de pacientes con cáncer en cuya capilla Romero fue asesinado de un disparo en el pecho el 24 de marzo de 1980 mientras oficiaba misa.

"Es exagerado cómo viene gente de todas partes, de EUA, de Nicaragua, de Suramérica, de Europa. El jueves llegaron unos chilenos que cantaron y toda la gente los acompañó. Es muy fuerte cómo la gente se identifica", comentó Maritza Peraza, una anestesista jubilada que trabaja como voluntaria en el "hospitalito".

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