test

Sanando a la comunidad

Publicado: 10 Junio 2017

Pienso que toda persona en esta vida sueña o anhela lograr algo grande y significante. Tal vez sea, construir el edificio más creativo; o encontrar la cura para algún tipo de cáncer. Algunos niños y jóvenes sueñan con romper algún record, ya sea en los deportes o en otras áreas. Otros, en encontrar algún tesoro escondido de gran importancia. Estos sueños personales cambian en base a dónde y con quién vive la persona. Cualquiera que sea ese sueño, todos quieren lograr algo de gran magnitud en la vida.

Muchos niños, jóvenes y padres a medida que los años pasan chocan con la realidad de la vida. El niño comienza a darse cuenta de qué no tiene la habilidad física necesaria o el apoyo de la familia para lograr su sueño. La jovencita enfrenta la realidad de que no tiene la suficiente habilidad mental o recursos monetarios para convertirse en una doctora. Muchos padres he hijos al chocar con esta realidad de la vida caen en el desánimo y en la frustración.

Creo que toda persona puede llegar hacer cosas que impacten la sociedad, sin importar la habilidad, edad, estado económico y educación que el individuo pueda tener. Pero para lograr esto tanto los padres como los hijos necesitan estar enfocados correctamente. La vida diaria está llena de pequeñas oportunidades para todo individuo que quiera convertirse en ser o hacer grande. En cada oportunidad usted y yo interactuamos con diferentes personas y aunque todas ellas sean diferentes; ya sea en edad, nacionalidad y género todas ellas comparten algo en común. ¡Todas tienen necesidades!

¿Y cuáles son estas necesidades? La necesidad más grande que toda persona tiene es ser amada. Que es lo que quiero decir con esto, si rompiéramos está frase “ser amada” en pedacitos, implicaría que: toda persona quiere ser tratada con respecto y amabilidad. A toda persona le gusta recibir un lindo gesto; ya sea, el simple hecho de que alguien le habrá y mantenga la puerta abierta para entrar o salir de la tienda. Sé que una sonrisa, un saludo de buenos días, una simple oración o qué tenga un buen día, es muy estimulador y contagioso. Una llamada telefónica, enviar una tarjeta de ánimo, una simple visita o cocinar una comida para alguien necesitado es impactante para la persona que lo recibe. Las Escrituras nos recuerdan “...las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir” (Hechos 20:35). Creo que lo más grande que una persona puede ser o hacer por otra; sin importar quién sea esa persona, es que esa persona pueda sentirse valorada y amada.

Una sonrisa no tiene ningún costo monetario, ni tampoco se necesita de una gran habilidad física para abrir una puerta. Jesús dijo, “Así que, traten a los demás como les gustaría que los trataran a ustedes. Ese es el verdadero significado de la ley y de la enseñanza de los profetas” (Mateo 7:12). Lo invitó a ser y hacer grandes cosas. ¡Qué Dios lo bendiga!

Si tiene preguntas o comentarios, escriba a ichk2009@hotmail.com o al P. O. Box 23067, New Orleans, LA 70183-0067.

Volver

Comentarios